Es la partida que más extraña a quien nunca ha tenido una web: «si ya pagué por hacerla, ¿por qué sigo pagando cada año?».
Un local, no un mueble
Tu web es un montón de archivos, y esos archivos tienen que estar en algún ordenador encendido para que la gente pueda verlos. Ese ordenador lo mantiene otra empresa, con su electricidad, su conexión y alguien vigilando que no se caiga. Eso es lo que alquilas. No compraste la web como quien compra una mesa: alquilas el local donde está.
No es lo mismo que el dominio
El dominio es la dirección; el alojamiento es el local. Se pagan por separado y muchas veces a empresas distintas, y por eso a veces llegan dos facturas que parecen la misma cosa. Conviene saber cuál es cuál: son dos servicios que puedes mover de sitio de forma independiente.
Qué incluye un alojamiento decente
- 01Que tu web esté disponible también en hora punta.
- 02Copias de seguridad, para poder volver atrás si algo se rompe.
- 03El certificado que hace que salga el candado y no un aviso de «sitio no seguro».
- 04Alguien a quien escribir cuando algo va mal.
Qué pasa si dejas de pagarlo
Tu web desaparece de internet. No se borra al instante, pero deja de verse, y si además caduca el dominio puedes perderlo: los dominios que se liberan los compra gente que se dedica a eso. Es el único gasto de esta lista que no conviene apurar.