«¿Cuántas visitas tiene?» es la pregunta que todo el mundo hace y la que menos sirve. Mil visitas que no escriben valen menos que veinte que sí.
Lo que sí conviene mirar
- 01Cuánta gente hace lo que querías: escribir, llamar, reservar o comprar.
- 02Por dónde llegan: buscando en Google, desde redes o porque ya te conocían.
- 03Qué páginas se leen de verdad y cuáles no abre nadie.
Con esos tres datos sabes si el problema es que no llega gente, o que llega y no le convence lo que ve. Son dos problemas muy distintos y se arreglan de forma opuesta.
El dato que no necesita herramientas
Pregunta a cada cliente nuevo cómo te encontró. Es la medición más barata que existe y suele desmontar suposiciones: mucha gente descubre así que la mitad de su trabajo llega por el boca a boca y la web solo sirve para que le confirmen que existe. Eso también es información útil, y cambia lo que hay que mejorar.
Dale tiempo antes de juzgarla
Una web recién publicada no rinde en dos semanas. Mira los datos al mes y compáralos con el mes siguiente. Y si algo no funciona, cambia una cosa cada vez: si tocas cinco a la vez, no vas a saber cuál era.